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Archive for the ‘Exposiciones’ Category

Exposición Castillo Wulff.

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Exposición: En la Memoria…
Autor: Reinaldo Villaseñor.
Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes

La primera muestra antológica de las obras de Reinaldo Villaseñor (1925 -1994) -de la generación del cuarenta en Chile- se presenta en en el Museo Nacional de Bellas Artes.

La curatoría, a cargo del galerista Dino Samoiedo y uno de los principales investigadores de la obra del artista, reúne más de cien óleos y acuarelas que hasta la fecha están dispersos en distintas colecciones privadas. Auténtico intérprete de la vida de pueblo y uno de los exponentes de la llamada Generación del Cuarenta, este artista de vocación e instinto, desarrolló un arte independiente y alejado de imposiciones formales. Su interés por continuar en la línea de la tradición de la pintura chilena lo llevó a inclinarse por la pintura de escenas cotidianas de organilleros, vendedores de maní, circos, ferias, paseos domingueros y otras actividades que reflejan la identidad chilena.

Esta exposición cuenta con el aporte de la Galería Modigliani y la Universidad de Playa Ancha y está acompañada de un libro catálogo que fue editado por el curador de la muestra, Dino Samoiedo, y que contiene un estudio del artista y de su obra a cargo del periodista Alfredo López.

“VILLASEÑOR EN LA MEMORIA”

Lo tenía tan claro como nadie: Villaseñor sabía que el hecho de estar inscrito en la generación del 40 obedecía a un simple capricho de los teóricos para reunir bajo un mismo concepto a un singular grupo de artistas múltiples y dispares. Lo suyo, por cierto, estaba lejos de Europa y más lejos aún de lo que pintaban sus compañeros de los talleres de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, en ese entonces en los predios de Quinta Normal. Su premisa era un absoluto: la valoración del entorno, con todos sus personajes populares, entre organilleros, maniceros, chinchineros, feriantes y los “pelusas” de las plazas de Santiago, además de los bañistas del litoral central, lograban cautivarlo tanto como su propia experiencia. Los 40 no sólo fueron para Chile una irrupción de valores de la plástica en manos de Matilde Pérez, Sergio Montecino, Fernando Morales Jordán o Ximena Cristi, sino también es el momento del éxodo campesino a la gran ciudad con toda su carga cultural y folklórica. “Villita”, como le decían sus amigos, era parte de ese fenómeno: de su Penco natal se traslada a los veinte años para estudiar arte en Santiago. Ese viaje, perentorio en su obra, marca el gran hallazgo de su trayectoria; es decir, el gesto de inscribir en sus telas aquel legado visible de sentirse tan chileno como nadie.

Más que un compendio de las obras que consagraron a Villaseñor como el más fiel pintor de Chile y de su idiosincrasia, esta muestra es una aproximación bastante documentada de quien es considerado por teóricos y compañeros de generación como el único de los artistas nacionales que tomaron las raíces folclóricas, la cultura popular y el paisaje urbano y campestre como el gran dispositivo intelectual de una trayectoria inclaudicable.
Sus obras destacan por su preocupación por la composición, su particular luminosidad dominada por planos de color, y la limpieza lograda por la síntesis del color y un dibujo riguroso. Una constante en su trayectoria fue la búsqueda de soluciones diferentes dentro del realismo. En sus pinturas, principalmente óleos sobre tela, predominan los tonos apastelados y los suaves contrastes.

Mientras el ambiente plástico de los cuarenta aparecía embelezado con las corrientes rupturistas procedentes de Europa -como el arte cinético en manos de Matilde Pérez o el expresionismo de Ximena Cristi, Sergio Montecino y Eduardo Ossandón, con quiénes además no sólo compartió las aulas de la Universidad de Chile, sino también un sinnúmero de muestras colectivas- Villaseñor logró escapar de toda la parafernalia extranjera y se concentró en su adorada calle Antonia López de Bello, en los barrios céntricos, en los paisajes porteños y su entrañable cerro Barón, además de sus tardes de prodigiosas marinas y playas en Tongoy.

Villaseñor, que nació el 22 de noviembre de 1925 en Penco, comienza sus estudios en su ciudad natal y en el pueblito de Coelemu. Luego, a los 20 años, ingresa a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde fue alumno de Pablo Burchard, Gustavo Carrasco y Camilo Mori. De inmediato obtuvo notoriedad en los salones oficiales de alumnos. En los años 50, participó en las bienales de Sao Paulo, en los salones de Otoño y en los connotados certámenes Crav. Tras una importante trayectoria, donde además ejerció por décadas la docencia, muere en 1994, en Santiago.

Por Alfredo López y Dino Samoiedo.


REINALDO VILLASEÑOR

Reinaldo Villaseñor Bustos, pintor. Nació en Penco, cerca de Concepción, Chile, en 1925. Falleció en Santiago en 1994.

Estudió Artes Plásticas en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile donde se tituló como profesor de Arte. Fue discípulo de Pablo Burchard, Gustavo Carrasco y Camilo Mori. Se interesó en la pintura de la Generación del Trece de la que tomó ciertos rasgos, como el sentido del oficio.

Una Beca otorgada por la Universidad de Chile le permitió perfeccionar sus estudios en Europa. Recorrió España, Francia e Italia y se radicó en Venecia donde estudió con el pintor Bruno Saetti. Sus estudios se centraron en la apreciación de los espacios y el tema del paisaje.

Reinaldo Villaseñor fue Catedrático de la Universidad de Chile entre los años 1958 y 1980 en las Facultades de Arte y Arquitectura.

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REYTO 05

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